·

Nuestra realidad como problema (no metafísico, sino de veras)

Notas para el psicoanálisis de una carrera

En tiempos de Pejes-lagartos neoliberales que dicen ser de izquierda, de botudos (y votados) que según ellos “abrieron el camino de la crítica política”, y de guerrilleros que se van de tour; todo se puede esperar. Pero los filósofos
[1]
no le sacamos, hechos de una materia prima extraña (y maldita) seguimos buscándole tres pies al gato.

        Así que no es de extrañar que a contracorriente, mientras todo apunta al homogéneo dominio del capital… seguimos cuestionando la realidad que vivimos.

        Y la filosofía no es sólo la reflexión de profundos problemas abstractos, dolores de cabeza de sesudos genios que no pudieron resolver enigmas, y que nosotros guajiramente soñamos con culminar. Si bien superamos el problema de cupo en las cabezas de alfileres y dejamos al flogisto en el museo; todavía se presentan cavernícolas queriendo decir que la reflexión es un asunto de primer mundo: y como no estamos en él (con el perdón de Salinas) pues a otra cosa.

Y a otro cosa más productiva y emprendedora, por supuesto. Tal vez a insertar chips en tarjetas electrónicas, o “valores” en púberos pre-ciudadanos. Da lo mismo y es lo mismo: patrón es patrón. Llámese maquila o universidad, ya no hay mucha oposición. Día del estudiante o paseo de verano: igual sirven para idiotizar. Beca-crédito o bono de despensa, tortibonos o estímulos académicos; ¿cuál es la diferencia?

        Tal vez el contraste estriba en que en la universidad se dicen palabras domingueras, aderezadas por el güey que hacer ver tan cool a los estudiantes; o porque los jefes-patrones son doctarados, perdón, doctorados; o porque la desproporción entre el salario de un profesor de asignatura y del rector, es muy cercana a la que hay entre el Gobernador del Estado y el obrero de fila.

        Seguramente, pensará la autoridad, que este traumado tecleador (o sea yo) refleja su inadaptación al mundo de hoy, a los retos de la globalización y es un trasnochado más al que no le ha hecho justicia la revolución.    Pero cuando el vocero de la Vicerrectora (Carlos Reyna, 15 de septiembre del 2005, Teatro Rubén Vizcaíno) dice en su discurso de  Acto Académico de la Escuela de Humanidades, que nuestra universidad es la número uno porque tiene las mejores instalaciones; hace pensar al más ingenuo en mucha cosas. Por ejemplo, si mejor universidad equivale a pulcras instalaciones, entonces cuerpo atlético equivale a inteligencia y sabiduría. Raro criterio ese de juzgar a las cosas por su apariencia, pero no debe extrañar. Se ve en el siguiente ejemplo.

La universidad se esfuerza (de verdad lo hace, en serio) por desarrollar la equidad de género, y para ponerle enjundia se aprueba en el Consejo Universitario que los títulos profesionales se expidan a las egresadas que lo soliciten, en femenino; pero desde su servidor, esta universidad nos manda a todos los usuarios de su correo electrónico un mensaje (19 de agosto pasado) que viene de la Facultad de Contabilidad y Administración-Mexicali para que apoyemos a su párvula en el concurso “Nuestra Belleza”. ¡Por favor! Al más vil estilo de la prostitución disfrazada, ¿qué ofensa a la inteligencia y a las mujeres pensantes es esa?
[2]

          No hay reparos. Si se pensaba que por el hecho de estar en un lugar que se dice destinado a la educación superior, estábamos exentos de estas prácticas de prostíbulo, nos equivocamos. Es sabido que en estos concursos –si es que los son- se exhibe a la mujer, cual esclavo africano, maquillado y en su mejor ángulo, con etiqueta cual ganado; haciendo piruetas de bufón para mostrar sus gracias; modelando trajes indígenas para ponerle tono folclórico, y en traje de baño para ver lo bien que asumen el modelo de belleza vigente. Poco importa que admiren a la Madre Teresa y deseen con fervor la paz mundial, la esencia es la esencia. La estupidez no se oculta en el biquini.

El diccionario (Real Academia, 2005. Por si me cae la patrulla de la lengua) define prostituir como “Dicho de una persona: Deshonrar, vender su empleo, autoridad, etc., abusando bajamente de ella por interés o por adulación.” Y si a estas mujeres se les adula, se les deshonra al tratarlas como objetos, y del evento se saca tajada; entonces “Nuestra Belleza” es un prostíbulo y quien colabora con ellos evidentemente que coadyuva a la labor. Recordemos, ¿qué papel juega la universidad en esto?

El objetivo de la reflexión debiera ser penetrar en la esencia de los fenómenos para conocerlos y entenderlos mejor, pero con las políticas actuales, desde la economía hasta la cultura, no hay mucho apoyo que digamos. Más bien todo lo contrario.

Nos dicen que debemos “acreditar” la carrera de filosofía, pero resulta que no hay organismo que acredite, osease que quién sabe. Obligan a los profesores a hacer cartas descriptivas por competencias, cuando el Plan de estudios esta redactado por objetivos, empiezan al revés. Les dicen a los estudiantes que los semestres ya no existen, pero les cobran por semestre y lo mismo si cursan una o seis materias, aparte si quieren el lujo de un intersemestral. Recortan las horas de apoyo a las coordinaciones y a los coordinadores de doblan o triplican la cuota de trabajo, pero con eso eficientizan recursos. Dicen que la carrera de filosofía es importante, pero ya van casi dos meses sin coordinador. Se inventa un “Comité de valores”, sin ningún filósofo. Alegan que hay libertad de expresión, pero ridiculizan al que disiente, despojan de mantas al que se manifiesta y le piden la renuncia al que se defiende.

Tal vez, el problema es que no se puede ser de otra manera, que siendo autoridad se esta comprometido a la institucionalidad y se debe decir “sí señor” a cualquier orden, y hasta ponerle más fervor a la instrucción “pa´ que amarre”. Quizás llegando a los puestos administrativos les den alguna pócima que los vuelva ciegos, sordos y gritones, aduladores y serviles del de arriba y sus maquinaciones (aunque se les llame políticas educativas y planes de desarrollo).

Pero si esto es así, ¿a qué se deben las excepciones a la regla? ¿Por qué el rector de la UNAM –sin hablar de su filiación política- se atreve a criticar las políticas foxistas y a defender las humanidades? Mientras que acá intentaron diluirlas en una sola licenciatura “coincidentemente” con la Autónoma de Nuevo León ¿Por qué el recién nombrado director del Colegio de México dice en su llegada que pedirá más presupuesto, mientras que aquí se llama a trabajar con lo que tenemos?

A lo mejor ya nos la creímos de filósofos, pero si hace como pato, grazna como pato y nada como pato, no es liebre. Análogamente, si hace como maquila, paga como maquila, manda y exige como maquila, pues es… universidad.

Ojalá que las Leyes de Murphy no se cumplan.

Más de Espiral 1