“El mundo muere con nosotros”
Anthony Burgess
Por Juan Carlos Hidalgo
Me lo dijo una mujer en Chinatown:
-David ahora quiere esculpir el silencio-
recogí la ropa limpia, me marché y, por supuesto, no le creí.
48 horas después
nos entregó una estrella negra de 39 minutos 17 segundos
en la que quedamos prisioneros
sabiendo que algo estaba mal
pero que le gustaba calzar zapatos con un par de calaveras de diseño
–aun así aquella asiática se había equivocado-.
Había dicho suficiente:
I can`t give anything away
transcurrieron 48 horas más y ya no estaba con nosotros
dancé de ida y vuelta por varias calles del vecindario
sobre Houston y Lafayette seguí un reguero de polvo de estrellas
fuí un extranjero prófugo repitiendo unas líneas de Villaurrutia:
…y que me invada luego como el silencio frío
al cuerpo desvalido y muerto de algún muerto.
En algún momento –y ya sin batería en el teléfono-
seguí extraviado en sueños de un Nocturno muerto dicho por Alladin Sane
toqué una cuantas de notas de un saxófon absurdo
sólo para que El duque respondiera:
-The blackout hearts, the flowered news-.
En el ordenador un desfile de 2 millones de tuits
miré fijamente el flujo en la pantalla
tan sólo pude pensar en la orfandad y las grandes ciudades
jamás estamos listos para la derrota
ni para ser héroes por una vez
las dudas se acumulan más allá de la edad.
Habré que andar las calles nuevamente
sin hallar los pasos lentos de Mr. Jones
antes de instalarme 8 horas detrás de un mostrador
a morir lentamente recibiendo solicitudes.
Busqué la ribera del Hudson
y lancé el hilo de mi caña
para pescar decena de canciones
Nada picó
el océano de la memoria estaba abandonado.
Regresé sin sombra ninguna
espaciando mis pasos lo más posible
con la convicción de ser absolutamente principiantes
recibiendo lecciones en un territorio ajeno
al que caímos en una tirada de los dados del destino.
El barrio seguía inmutable
nadie me recibió con un: Hallo spaceboy
como la nave destartalada no llegaba
subí caminando para internarme en el espacio interior
con la seguridad de que allá alguien me estará esperando
a cada paso se hace más claro el mensaje:
Can you here, Major Tom?