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[sin título] El hecho de que la vida no tenga

El hecho de que la vida no tenga ningún sentido es una razón para vivir, la única en realidad. – E.M. Cioran

13 de enero

No puedo dormir, este pinche insomnio no me ha dejado en años, sin embargo de repente me llegan étapas en las que me hago adicto al sueño y duermo por días. Me han dicho que heredé la esquizofrenia de mi padre y yo creo que he heredado otras tantas enfermedades de mi madre (la duda es si en realidad esto tendrá que ver con mis problemas) lo cual es curioso porque nunca los conocí, o al menos no recuerdo haberlos visto, siempre viví con alguno de mis hermanos, aunque viví con todos, fue con mi hermana con la que me divertí más, fue ella la que me permitió sentirme yo, pero contradictoriamente fue por esta razón por la que me he sentido siempre por debajo de todos; mis amigos me dicen que no soy tan mierda como me creo, ¿será que me han mentido? No me importa si lo han hecho o no, pero desde hace demasiados años he estado dentro de mí y no he podido salir más que ha ratos y ya no sé que es lo que más duele, si estar siempre pensando sobre lo mismo y no hacer nada o hacer algo y que cada vez que se hace algo se recuerde el mismo pensamiento del que tanto se ha estado huyendo porque me parece eterno.

¿Por qué he de sentir tristeza? Porque es el único sentimiento puro que te puede ofrecer la vida…

Todo está mal, pero podría estar peor, podría todavía tener esperanza de sentirme bien algún pinche día. Pero nunca he entendido a la vida, mucho menos al dolor ni al sufrimiento… Ya me he cansado, desde hace mucho tiempo que estoy sintiéndome cansado, estoy harto de sentir esta carga, estoy asqueado del dolor que causa la existencia; el deseo de estar muerto por fin me está consumiendo, sin embargo cada vez me enamoro más del dolor… Me encuentro con una mujer que es inalcanzable (aparentemente)… aun así la deseo y cada día me dan menos ganas de verla a los ojos, porque me reflejo en ellos, su oscuridad es más profunda que la mía, su tristeza mucho mayor y sus decepciones están llenas de razones y causas que no comprendo porque no las he vivido, pero me atraen cada vez con una mayor fuerza y cada vez que pienso en ella parece que este martirio se prolonga, pero aumenta el placer de sentirlo, después de todo no es difícil tener ese rol existencial, tampoco es fácil ¿pero no es más problemático ser feliz o buscar la felicidad con la perra agonía que causa el tener confianza en que algún divino ser tronará los dedos y nuestro asqueroso dolor desaparecerá?

No es que quiera achacarle mis penas a otra persona, mucho menos a una mujer que nada tiene que ver con ellas, sin embargo tanto ella como yo desearíamos achacarnos nuestros tormentos, y no por capricho, sino por mero placer. ¿Qué es lo que gusta me en ella? que su sufrimiento parece ser mayor la mío, eso es lo que me gusta en ella, su melancol ía la hace diferente a las otras y más hermosa que cualquiera que pueda pasar frente a mis ojos. Si supiera que puedo llegar a conquistarla no creo que sintiera algo hacia ella, al contrario, ni siquiera la tomaría en cuenta, pero sé que entre todas las posibilidades existentes dentro de esto que solamente ocurre en mi mente cabe una que dice que algún día o por un instante seré para ella lo que ella es para mí, sin embargo esa posibilidad se desvanece constantemente y vuelvo a lo que realmente es y me doy cuenta que la posibilidad que se ha ido gestando dentro de mis deseos es en realidad imposible y se me cae un probable futuro que ya me había forjado, con ella a mi lado; no me hace sentir mal el hecho de que jamás ella estará conmigo, sino el hecho de que haya permitido crecer el sentimiento dentro de mí, sin embargo desde que me di cuenta de que ella tiene lo que deseo ver en una mujer empecé a martirizarme con la idea de que esa podría gustarme y en ese preciso momento noté que era un estúpido sueño utópico, más imposible que el sueño comunista del imbecil de Marx, aun con todo esto en mi contra me dejé llevar; sólo lo hice porque hacia ya mucho tiempo que no sent ía verdaderamente algo y la única forma que puede todavía hacerme sentir vivo es la emocional, lo que se acerca más al espíritu y se adentra en el alma, lo físico aún se siente, pero es vano, se borra con el paso del tiempo y los dolores del alma dejan una marca eterna, por eso decidí enamorarme de una mujer que jamás sentirá algo por mí; pero a pesar de todo ella me chinga y yo la chingo, es una relación de putazos diría un compa, tal vez ella lo sabe, eso no facilita las cosas, al contrario, pero hace la relación más intensa. Después de todo no dejo de soñar con ese día…

19 de enero

Ya no queda nada que hacer, pero no creo que el suicidio sea la salvación, sí es cierto que te libera de todo, pero también te priva de otras tantas cosas, además cada dolor que llega supera al que tuvimos anteriormente, y así será hasta que nos llegue uno que no podamos soportar y caigamos hasta desvanecernos en la nada a la que siempre hemos pertenecido. Sin la esperanza de un dolor aun mayor, no podría soportar éste de ahora, aunque fuese infinito (Cioran).

Cuando uno se adentra en la vacuidad de los sentimientos todo se derrumba y nada se edifica en su lugar, solamente quedan escombros donde en algún momento, aunque haya sido efímero, se encontró una fortaleza, cuando todavía se creía en la existencia de Dios y se pensaba que con eso la vida ya estaba arreglada. Cuando se cae el templo, se rechaza cualquier religión, en esa etapa del juvenil nihilismo ( de la nada nada sale ) del que difícilmente se libera el ánimo; cuando esto pasa se cree que todo está perdido, y en realidad lo está, pero estamos programados para negar la realidad con fantasías y falsas esperanzas. ¿En verdad debemos y podemos esperar algo cuando ya se sabe que no hay nada por hacer, cuando ya todo está valiendo madre? Suspendo el juicio (¡ epojé! ).

Hay que evitar necrofilias. Tal vez la muerte no exista y sea solamente un invento más. Jamás se muere realmente en un mundo en el que todo está cargado de irrealidad, sólo pasamos a ser otra cosa distinta de la que somos, de esta manera también se refuta al suicidio, si es que vale la pena refutarlo, posiblemente sea una de las cuestiones de las que no se puede uno postular a favor o en contra… jamás dejamos de existir.

El cielo es falso, también lo es el infierno, ¿Dios? En realidad no me importa saber. Lo único que sé es que formamos parte de un proceso, si no eterno, sí demasiado largo, aunque sea en pocos años. ¿Quién nos dice que nuestra concepción del tiempo es la verdadera?

Esto no parece nada fuera de lo normal, ya que es lo se vive diariamente, no tiene nada de ficción, ni siquiera se puede decir que es entretenido, es todo lo contrario de lo que alguien quisiera leer, aunque no descarto la posibilidad de que haya otros, como yo, que sean adictos a la tristeza, que se regocijen en la penumbra de nostalgia y la pesadez.

26 de enero

No tengo ninguna historia que contar, ni siquiera soy escritor, soy un hombre común y corriente que se encuentra totalmente cansado, aunque se puede decir que siempre lo único que he hecho es escribir y escribir, al menos desde que decidí alejarme de todo y de todos, al menos sentimentalmente, aunque conservo algunos amigos de mi juventud. Déjenme retomar algo, siempre me ha gustado redundar, mis pensamientos son redundantes, lo que quiero retomar es que de una u otra forma sé que no soy un hombre común y las mujeres de las que me he enamorado jamás han sido mujeres comunes, una de dos o son demasiado diferentes porque son inteligentes y en verdad piensan, sienten lo que en verdad es el mundo, o porque son demasiado pendejas. Tengo debilidad por las mujeres pendejas, es una fijación, las mujeres inteligentes también son una fijación, en sí lo es la mujer en general, aunque con ciertas características no cualquier vieja que se me pare enfrente ya es atractiva. El ethos femenino es mi más grande obsesión.

Mis amigos y amigas tampoco son tan comunes, sin embargo todos somos tan poco comunes que hasta parece una norma ser poco normal. ¿Quién aún cree que la normalidad puede medirse estrictamente? ¿Podrá algún desgraciado psicólogo ayudarme descargando el también sus traumas y proyectándose en mí durante cada sesión?

30 de abril

¿Qué será mejor: confiar o no confiar en las personas? Depende de que persona se trate – responde una de mis máscaras mientras otra dice que es mejor confiar, otra dice que es mejor no hacerlo, detrás de estas se escucha otra que dice que ninguna de las dos, que al cabo la gente no existe, caigo en el solipsismo. No confío mucho en la gente , como deseo recordar quien me dijo eso, pero se ha borrado de mi mente el nombre de esa persona, ni siquiera estoy seguro de si es invento mío. Siempre me ha gustado contar historias, ya no sé que es real y que no, me invento algo y después mi conciencia juzga que es verdadero y vivo con ello, el mundo alterno donde se encierran mis miedos y traumas me está carcomiendo.

23 de julio

Han pasado meses desde que escribí la última línea, no había sentido esa necesidad, pero ahora he recaído en el abismo del que nunca he salido desde que entré, pero asomo la cabeza para ver que pasa fuera de él, sin embargo ese abismo se ha convertido en mi coraza, me niego a salir de ahí. ¿Qué pasa? ¿Cuál es el maldito problema? Mi trabajo no es el ideal para mí, tal vez la vida es demasiado injusta, además todo es un problema, absolutamente todo. Disfraz tras disfraz, andamos cambiándonos de disfraz como si la vida fuera una fiesta en la que nadie debe de saber quien es quien, todo debe de ser escondido y pobre del que revele algo. Wittgenstein lo sabía, pero lo aceptó, y Heidegger renegó y se quejó de ello y nada más pudo transmitir el sentimiento de la decadencia del que ya habían sido presas muchos y seguimos siendo presas otros tantos.

Si no supiera que todo lo que tiene que ver con la humanidad es finito creería que voy a estar aquí por siempre. La finitud de la existencia hace algo placentero la estancia en la tierra, tediosa y tormentosa, pero ¿qué sería de nosotros sin estos contratiempos para llegar con la santa muerte? A fin de cuentas la vida no es más que eso, una maldita carrera hacia la muerte. Existir es resistir se diría en una interpretación triste y gris de Hegel. Todo es triste y gris, nada tiene color, excepto cuando cada quien decide darle un color a algo que le gusta y a su vista parece ser realmente bello. A mí siempre me ha gustado el color negro, aunque en muchas ocasiones he preferido el azul, porque el primero es penumbra, pero el azul es melancólico, triste, pero con algo de luz, en cambio el negro es totalitario, y no siempre es bueno desear tanta oscuridad.

Agosto ¿?

Me he encontrado con la mujer que amo en la calle, la saludé y platicamos un poco, después de mucho batallar logré convencerla para que fuera conmigo a comer algo. Disfruto mucho de su compañía, sin embargo ella parece muerta de aburrimiento cuando hablo de algo, por eso después de unos veinte minutos, ya mientras estábamos comiendo decidí no hablar más y así estuvimos, sentados uno frente al otro, sólo viéndonos sin decir nada, sin siquiera una hipócrita sonrisa, nadie movía ni un dedo. De repente dijimos, los dos al mismo tiempo: “ya me voy”; salimos del lugar y caminamos hacia la esquina, nos detuvimos, nos dimos un largo y fuerte abrazo, tuve que resistirme las ganas de besarla y decirle lo que siento, pero, por lo que pude ver en sus ojos, ella ya lo sabe, yo ya sabia que ella sabia de mis sentimientos, pero jamás preguntó, lo que se ve no se pregunta… esperaba que yo dijera algo, sin embargo la dejé ir, mi conciencia me dijo siempre que tenía que dejarla ir, que no era para mí, pero yo la deseaba, tanto que me alejé de ella para siempre después de esa tarde…

Omar Romero.

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