A través de los siglos, las diversas formas de conocimiento y manufactura han sufrido cambios que en su momento fueron impensables: desde la conquista del fuego, hasta las modernas tecnologías informáticas, pasando por el trabajo basado en herramientas y los rudimentarios medios de transporte, estas innovaciones y evoluciones causaban cierto revuelo entre la comunidad de todos los niveles, las personas no dejaban de preguntarse cuál era la finalidad de dichos avances y sin algún día conocerían el tope de tanta genialidad.
Hoy, en pleno inicio del siglo XXI, hablar de tecnología se ha convertido en lugar común. Las personas de todas las edades se refieren a ella como algo cotidiano que ya es parte de sus vidas. Ni siquiera podemos pensar un mundo, una vida, sin muchos elementos que tenemos, los cuales han sido producto de siglos de acumulación de conocimiento: el automóvil, la televisión, la maquinaria pesada de construcción, la luz eléctrica, las computadoras, la Internet , todos ellos magníficos ejemplos en si mismos de su importancia en nuestra cotidianidad.
Sin embargo, la historia nos indica que a cada avance en el terreno científico y técnico, sobrevenía una crisis social, donde se dudaba de la validez del invento o descubrimiento además de dudar de su ética y sus limitaciones. De esta manera, otras esferas sociales comienzan a involucrarse en las cuestiones que pertenecían exclusivamente a los científicos: en el mundo occidental, las legislaturas -o en su defecto, los encargados del gobierno- dictaban leyes que regulaban la producción de conocimiento y nuevas invenciones, bloqueando muchas veces el desarrollo de estas actividades. Así, cada una de las áreas de conocimiento que requiere de la tecnología o es productora de ella, ha ido sorteando los obstáculos y ha desplegado su desarrollo hasta donde ha podido, mejorando lo ya existente o creando sustitutos de ello.
Si bien es cierto que la tecnología, su producción y su manejo compete mas exclusivamente a sus creadores, las disciplinas sociales encuentran en ella una gran fuente de información y valor. En su reflexión respecto a las condiciones sociales que surgen las innovaciones, la manera en que impactarán en la comunidad, las repercusiones económicas, sociales y emocionales que tendrán, trata de vislumbrar las implicaciones de este elemento de nuestra vida. Las ciencias sociales están íntimamente relacionadas con la tecnología porque, al igual que ésta, aquellas forman la idea que como seres humanos tenemos de nosotros mismos.
El estudio de la comunicación humana, sus procesos y sus medios, encuentra en este tiempo que es indispensable basarse en cuestiones tecnológicas para realizar sus análisis y discernimientos. Mas allá de tratar a la comunicación como los medios de comunicación masiva o el estudio de ellos, se trata de poner en evidencia que la manera en que los humanos nos comunicamos en todas las esferas de la vida social, cultural, intelectual, emocional, racional, están influenciadas por esta irrupción de cinco siglos de tecnología, llegando a modificar nuestros patrones de conducta y principios fundamentales hasta llegar al ser humano que somos hoy.
Necesitamos, pues, estudiar a la comunicación desde una visión integrada que incluya a todas las disciplinas del estudio del hombre. Bajo esta premisa, la filosofía de la tecnología forma una parte fundamental en este análisis, pues se torna en lo ideal para explicar la manera de ser de los individuos, cuya vida gira, muchas veces, de acuerdo a lo que dicen los medios de comunicación masiva o a los patrones de la nueva vida virtual.
Es así que desde tiempos de la creación de la imprenta, en pleno Renacimiento, hasta la aparición del correo electrónico y los dispositivos virtuales, la tecnología y la comunicación están íntimamente ligadas, adicionándose a ellas la filosofía a través de diversas preguntas: ¿Cómo la tecnología nos forma, en nuestra esencia, como un ser humano capaz de interactuar con otros? ¿de qué manera se transforman las cuestiones éticas, deontologicas, en cuanto al tratamiento de la información? ¿Cómo se modifica nuestra forma de hacer conocimiento y cómo se hacen esas relaciones?
Así, el presente ensayo gira en torno a un cuestionamiento fundamental: ¿Cómo la tecnología en los medios de comunicación ha influido para el desarrollo de los cambios sociales?.
Tecnología y sociedad
Pero empecemos por el principio. Cuando hablamos de tecnología y sociedad nos pareciera que son elementos interdependientes y nos enfrascamos en una lucha dialéctica y determinista, buscando cuál influye en el otro. Sin embargo, considero que ambas nociones son relativamente autónomas, es decir, ni la sociedad es determinada por la tecnología, ni la tecnología es determinada por la sociedad. Más bien, ambas son producto de una incontable cantidad de combinaciones y complejos modelos de interacción, como afirma Castells (2002:31):
La tecnología no determina a la sociedad: la plasma. Pero tampoco la sociedad determina la innovación tecnológica: la utiliza.
Empero, también es cierto que no puede explicarse a una sociedad sin los instrumentos o herramientas técnicas que le han dado forma. Así, el siglo XX se caracterizó por ser el año del nacimiento de innumerables descubrimientos, desde la popularización del teléfono, la electricidad, el automóvil y, sin duda alguna, aquellos inventos relacionados con los medios de comunicación: el cine, el perfeccionamiento de las máquinas de prensa, la radio, la televisión -con sus constantes evoluciones- y más recientemente, la Internet.
Y no solamente hablamos de cambios en materia tecnológica. La esfera social tuvo intensas sacudidas en ese siglo. Por ejemplo, una persona nacida en 1900 era testigo de una contienda mundial a los quince años, a los treinta y tres estaba viviendo el nazismo y a los cuarenta y cinco presenciaba la explosión de una bomba atómica en Japón, sólo por mencionar algunos.
Comunicación, tecnología y sociedad
Las primeras tres décadas del siglo XX marcan sobremanera el estudio de la comunicación y los medios, pues los investigadores dejan de lado la idea de la comunicación como un mero hecho social, para verla como un fenómeno ideológico y político que es capaz de convocar a movimientos sociales devastadores. A este respecto, Lumbreras (2001:105 ) nos dice:
. pueden encontrarse en las visiones teóricas que analizan a los medios varias líneas de interés, entre estas: a) potencialidades para afectar las percepciones generales de una colectividad; b) diversas tareas que pueden desarrollar, sean educativas, de modificación de conductas, de esparcimiento o de control social; c) capacidades de manipulación, persuasión e influencia; y, d) lógicas en su papel como agentes del cambio social, de la revolución y de la transformación de los sistemas de necesidades.
Pero ¿cómo es que los medios de comunicación nos crean una idea del mundo? Sin duda alguna, la necesidad de vernos reflejados en nuestros semejantes juega un papel fundamental; requerimos saber que pasa con otros que son como nosotros, debemos hacer que aquellos participen en nuestra vida cotidiana: quizá necesitamos no sentirnos solos y vemos en estos medios la oportunidad de combatir al fantasma de la inhumanidad que nos acecha. Morin dice:
Lo que se puede llamar diversamente la “personalidad”, la “conciencia”, la “naturaleza” humanas, no solamente surgen de los cambios prácticos entre el hombre y la naturaleza y los cambios sociales entre los hombres, sino también de incesantes cambios entre el individuo y su doble imaginario, al igual que de esos cambios antropocosmomórficos, todavía imaginarios, con las cosas o seres de la naturaleza que el hombre siente simpáticamente que participan en su propia vida
.Genéticamente, el hombre se enriquece en el curso de todos esos traslados imaginarios; lo imaginario es el fermento del trabajo de sí sobre sí y sobre la naturaleza, a través de la cual se construye y desarrolla la realidad del hombre.
Inferimos entonces que lo imaginario no pude desligarse de lo “real”. Esto ayuda a construir las bases y proyecciones sobre las cuales se forma y se transforma la percepción que el hombre tiene de sí mismo y del mundo en que vive. Así construye parte de su identidad y condiciona las acciones que rigen su vida. En el mejor de los casos, el hombre con un fuerte sentido de construcción practico-imaginario -que le permita ver con una visión integradora- evoluciona para convertirse en un mejor ser humano promotor de cambios sociales. O por el contrario, se enfrasca sólo en su particular visión del mundo para reducir proporcionalmente su campo de acción social.
Una cosa es cierta: la mayor cobertura de los medios de comunicación, tanto en cuestión de recepción como de alcance, más es la influencia que ejerce sobre las personas que entran en contacto con sus contenidos. Este fenómeno se da dependiendo también la clase social y económica de que se trate; por ejemplo, si hablamos de una clase alta o media alta donde cada familia cuenta con una computadora y acceso a Internet, definitivamente la información será de mejor calidad y con una mas amplia cantidad de fuentes que en el caso de las personas de clase baja o media donde a lo mas que llegan es, quizá a la televisión o a la radio.
Y en medio de todas estas implicaciones, explicitas o no, se encuentran hechos y relaciones muy concretos en torno a la tecnología y los medios de comunicación y su impacto en el cambio social de una comunidad.
Para ilustrar estas relaciones y situaciones coyunturales podemos analizar tres tópicos muy concretos de la temática:
- Medios tecnologizados y política. Los medios electrónicos han jugado un importante papel en cuestiones políticas, pues en las últimas dos décadas se ha dado una transformación en la forma de hacer política. Hoy, tal y como comenta Sartori en su Homo videns, la verdadera contienda se da entre quienes tienen los mejores anuncios y las mas impresionante imagen. Los votantes no compran mas las ideas o los discursos rimbombantes; prefieren un candidato que se adapte a las necesidades de su tiempo y con el que se identifiquen a través de las imágenes de televisión.
- Medios tecnologizados y guerra. Las guerras presénciales, en cierta manera, han terminado, sin embargo, también ha conseguido mas adeptos. Cuando, por ejemplo, el subcomandante Marcos, jefe de los ejércitos zapatistas, se comunicaba con los medios de comunicación y con el país a través de Internet en la selva Lacandona, supimos que una nueva etapa comenzaba en el México y en el mundo del siglo XXI.
- Medios tecnologizados y vida comunitaria. Diversos programas ambientales, de defensoría de los derechos humanos, etc. Han tomado forma gracias, muchas veces al uso que hacen los medios de comunicación de una tecnología determinada. La Internet por ejemplo, ha tenido un papel importante en la conformación de grupos con intereses similares que comparten afinidades y tienen la posibilidad de compartir en el espacio paralelo a la red.
Conclusiones
Como ha ocurrido en épocas anteriores, los resultados del impacto de la tecnología en la sociedad se sabrán y se estudiarán décadas mas adelante. Hoy, con todos los elementos que tenemos, no es posible establecer más que simples hipótesis y exponer situaciones visibles y analizarlas.
En cualquier caso, los paradigmas filosóficos siempre van detrás de los avances tecnológicos tratando de interpretar lo que ya ha ocurrido. En el caso de los medios de comunicación, las reflexiones se han centrado mas en la creación de valores y su importancia en la sociedad. Así, esto también es un factor que influye en la promoción del cambio social, fomentando determinadas visiones del mundo y la manera en que debemos enfrentarnos a ellas.
En conclusión, podemos decir que las redes de conexión reales o virtuales, aceleran la generación de información y contribuyen al detrimento del conocimiento a profundidad de los hechos, fenómenos y procesos.
Así, la sociedad del conocimiento no llega a esa categoría por el hecho de que los medios de comunicación nos dan mas datos inconexos que no nos permiten lograr una verdadera comprensión de los fenómenos y abarcar la totalidad con una contextualización de nuestro mundo.
El desarrollo de la tecnología es proporcional al alcance de aprehensión de los conocimientos. Gracias a los medios de comunicación, vemos que las personas hace un menor esfuerzo por intentar interpretar los hechos o las situaciones, de tal manera que la mayoría acepta la visión que le ofrecen los comentaristas de televisión o de otros medios.
El reto es claro. Lograr que los avances de la tecnología mediática influyan de manera positiva en el desarrollo de las comunidades es, sin lugar a dudas, el mayor desafió de nuestro tiempo.
Imelda García Velásquez
Bibliografía
Castells, Manuel. (2002) La era de la información. Economía, sociedad y cultura. Vol. I Siglo XXI, México.
Lumbreras, Jorge. (2001) Posturas de conocimiento en el estudio de la comunicación. UNAM, México
Morin, Edgar. (2001) El cine o el hombre imaginario, Paidos España.