Querido diario:
Hoy he pasado por nuestra calle,
La misma en la que hace algunos años
-inesperadamente-
casi nos cae un bloque de hielo en la cabeza.
Sobrevivimos.
Fue como volver a nacer.
A partir de ese día, nos separamos.
Supimos que no queríamos estar juntos.
Sólo bastó ese bloque de hielo,
Esa posibilidad, ese instante.
Querido diario:
Hoy desperté en la madrugada después de una pesadilla.
Soñé que la piel de mi cara se iba cayendo a pedazos.
No pude dormir más y seguí mi rutina,
recordé una frase que leí en un libro en el año 2018
y en la página 28, era el diario que publicaron de algún escritor:
“Walter Benjamin especuló en torno a las posibles
relaciones existentes entre el arte de contar historias y
la curación de enfermedades”.
Después, en ese diario explica algunas vidas de niños enfermos
recostados en la cama
mientras las madres, les acarician el cabello y les cuentas relatos.
Condición favorable para muchas curaciones.
¿La gente escribe o lee diarios para curarse?
Querido diario:
Ahora escribo bajo la sombra de un árbol.
Me he puesto a reflexionar sobre lo que sucedió este día.
Iba caminando rápidamente para no llegar tarde
a mi lugar de luz artificial y por accidente me estampé
contra un muro de concreto.
La cara se me caía a pedazos justo como el sueño
que tuve hace algunos días.
Querido diario,
¿por qué cuando sueño con jardines hermosos
no me encuentro con uno de ellos?
Me horrorizan las discusiones estúpidas
Salí de viaje
con un único objetivo:
Caminar como lo hacen los paseantes sin rumbo.
Me han dicho que la improductividad
es el mecanismo, es la herramienta
más efectiva para combatir el sistema económico
que nos oprime.
Bueno, yo sigo instrucciones.
Entiendo de qué se tratan las relaciones unipersonales,
Claro que lo entiendo.
Las pluripersonales, de vez en cuando.
Sé que todos escriben sus discursos desde/sobre la cama.
Retomo esto:
Salí a caminar y observé los gestos de dos conversadores masculinos.
Uno movía las manos aceleradamente al hablar,
el otro apenas se inmutaba.
Desvié mi camino porque
Me horrorizan las discusiones estúpidas.
La manera más justa y hermosa de entender el mundo
A una mujer después de cumplir treinta años
le comienzan a preguntar más seguido por su deseo
de ser madre.
La gente tiene dudas.
Una mujer después de la pregunta puede contestar:
Claro que sí.
Claro que no.
O quedarse en blanco.
La que dice “claro que sí” pudo arrojar esas palabras para
no seguir siendo cuestionada y también existe la posibilidad del
deseo real.
El deseo real quizá viene del instinto, quizá viene de las normas sociales,
pero viene de algún lado.
La que dice “claro que no” pudo arrojar las palabras para seguir siendo cuestionada
y también existe la posibilidad de no poner el cuerpo.
Poner el cuerpo para gestar.
Me identifico más con la mujer que se queda en blanco
pues seguramente piensa que no prestará su útero a ningún ser vivo
a menos que
descubra
la manera más justa y hermosa de entender el mundo.
*
Ana Paulina Mendoza Hernández (León, 1988). Además de poesía, tiene un profundo interés en la narrativa y el periodismo. Cofundó Rizoma Agencia Cultural, enfocada en el desarrollo de varios proyectos que buscan promover el arte contemporáneo, la literatura y las artes visuales. Es autora de Viejas profecías (Editorial Montea, 2017).
