Me estoy destruyendo estruendosamente,
tratando de ocultar en cada sonido
la verdad inasible de ser un niño miedoso
que intenta ser un hombre, alguien que toma las riendas de su destino.
A nadie puedo culpar de este estigma.
Nadie tiene más culpa que yo
que soy el que reconstruye en todas las horas
buenas de tu recuerdo
los eslabones de esta cadena
que forjó mi nombre.
