Los Escritos pedagógicos de Hegel conforman una exposición fundamental acerca de las reflexiones sobre educación por parte del filósofo. La obra está conformada por los documentos que el propio pensador entrega a las autoridades de la época en donde va detallando los avances en materia educativa. En un primer término aparecen los discursos hegelianos en 1809, 1810, 1811, 1813 y 1815. Mismos que corresponden a la época en que el filosofo alemán fungía como rector del Gimnasio.
En materia de educación se tiene lo que corresponde a la enseñanza de las lenguas clásicas. Dicha perspectiva yace en una educación humanística fundamentada en el mundo griego. La meta del espíritu consiste en saber lo que él es, abandona su ser ahí y confiar su figura al recuerdo. En este repliegue sobre sí mismo parece como si todo lo pensado se hubiera perdido para él y no hubiera aprendido nada de la experiencia de los espíritus anteriores. Pero el recuerdo los ha conservado dando paso a una forma más elevada de la conciencia.
De esta manera, el desarrollo del espíritu no ha de concebirse como una línea recta que se prolonga hasta lo infinito, sino más bien como un retorno a sí mismo desde lo otro. El desarrollo es así una creciente profundización del espíritu en sí mismo, al ir tomando una conciencia creciente de si. La educación en Hegel reside en una naturaleza fundamental para que el individuo alcance la totalidad de su ser. Lo espiritual humano desde una perspectiva propedéutica que se desarrollará a lo largo de cada historia del individuo.
El proceso dialéctico de la formación educativa del hombre corresponde al proceso de despliegue de la naturaleza espiritual. Por ello, Hegel no duda en apoyarse de fundamentos morales y religiosos para la consecución de su objetivo. El deber ético constituye uno de los pilares formativos del hombre inmerso en el mundo. Además del amor a la ciencia y a la filosofía.
Los escritos pedagógicos de Hegel requieren necesariamente una visión al menos panorámica de lo que constituye la historia del pensamiento occidental. Aunque en comparación con el resto de sus obras, esta queda en la categoría de lo sencillo. No por ello restándole valor dentro del orden epistemológico correspondiente. El lector al enfrentarse al pensamiento hegeliano no vuelve a ser el mismo en su relación con el otro.
La educación para Hegel es un proyecto sumamente ambicioso tal y como es su pensamiento de la obtención del absoluto. La educación queda delegada como una herramienta imprescindible para que el hombre llegue a ser lo que realmente es. Se cultiva el Ser por medio de la enseñanza de las ciencias puras, así como de la filosofía, ética y religión. A continuación se presentan algunos de los aspectos claves en sus discursos propedéuticos, porque hay que dejar en claro que Hegel no escribió ningún sistema pedagógico institucionalmente hablando. Son pequeños discursos que se han recopilado con la intención de propagar las principales ideas en materia de educación.
En el Discurso del 29 de Septiembre de 1809 Hegel habla de lo necesario que significa cumplir con el deber educativo, el cual reside en la naturaleza del objeto y del contenido: consiste en una serie de beneficios regios o de sus efectos y cuya exposición contiene la expresión del agradecimiento más profundo por los mismos: “Todo esto junto al estudio de los Antiguos en su lengua propia y el estudio de la gramática, constituye las características fundamentales del principio, que caracteriza a nuestro centro” (Hegel: 1998;83) Retomar el estudio del pensamiento antiguo presupone una alta jerarquía en la naturaleza espiritual del educando. Pues el pensamiento hegeliano se haya en perfecta armonía con los ideales de dichas culturas. Para Hegel el mundo griego y romano son de un carácter perfecto. Pues son las culturas más cercanas al estado de encontrar lo absoluto del espíritu.
En el apartado de la exposición de la filosofía en los gimnasios se presenta la enseñanza de la filosofía para Hegel la cual parte de dos aspectos: Las materias de enseñanza y el método. Para las clases inferiores presupone la enseñanza de la religión, el derecho y los deberes. Aquí se toma en cuenta la difusión de la religión de una manera sencilla y ordenada.
En materia de derecho se toma en cuenta lo referente a la libertad, la propiedad, etc. Cuestiones que se vinculan con la vida real de un modo concreto. En cuanto a la clase media la cosmología, teología natural en conexión con las críticas kantianas. “El nivel más elevado en el aprendizaje es lo teórico-espiritual, lo lógico, metafísico, psicológico” (Hegel: 1998;120).
Hegel piensa que el trascendentalismo kantiano sólo sirve de fundamento para pasar a una lógica más real tal y como él la concibe; esto es, una lógica objetiva. De cualquier manera no descarta su importancia, pues le confiere un lugar a la metafísica. Aquí resulta imprescindible estudiar las pruebas de la existencia de Dios. “Mi lógica objetiva servirá, así lo espero, para purificar de nuevo a la ciencia y para exponerla en su verdadera dignidad. Mientras que ella no sea conocida, aquellas distinciones kantianas contienen ya los aspectos imprescindibles o rudimentarios”. (Hegel: 1998; 136)
Por último, para la clase superior la enciclopedia filosófica del derecho, de los deberes y de la religión la cual contiene los pensamientos universales. Es importante la enseñanza de la filosofía porque es un complejo sistemático pleno de contenido. Como anota Hegel: El temor ante un sistema postula una estatua del dios, que no ha de poseer forma alguna. El filosofar asistemático constituye un pensamiento contingente, fragmentario y precisamente la coherencia constituye el alma formal en lo relativo al verdadero contenido. (Hegel: 1998; 140)
Estudiar filosofía corresponde a un obrar propio. Pues al acercarse a dicha empresa estamos ya en una ciencia configurada, ya existente. Este conocimiento es poseído por el profesor, es pensado previamente, y luego transmitido al alumno. El fin de toda esta reflexión nos lleva a la siguiente cita: “que se llene con pensamientos y contenidos la mente vacía y que se desprenda de aquella peculiaridad natural del pensamiento, es decir, de la contingencia, de la arbitrariedad y de la particularidad de opinión” (Hegel: 1998; 141)
Para Hegel la filosofía parte de tres formas: abstracto, dialéctico, especulativo. En lo referente a lo primero se relaciona con su pertenencia al elemento del pensamiento en general. Lo dialéctico presupone el movimiento del pensamiento, y su destrucción mediante la negatividad. Por último, lo especulativo es lo racional, es decir, lo espiritual. En cuanto a la enseñanza de la filosofía en el gimnasium, se tiene que enseñar que lo abstracto corresponde a lo fundamental, tal y como se menciona a continuación:
Por lo que se refiere a la exposición de la filosofía en los Gimnasios se ha de señalar en primer lugar que la forma abstracta constituye, en un principio, lo fundamental. A la juventud es preciso que se le sustraiga primeramente la vista y el oído, es preciso que se le desvíe del representar concreto, que se retire a la noche interior del alma, que aprenda a ver sobre esta base, a mantener firmes y a diferenciar las determinaciones. (Hegel: 1998; 142)
Pues es de suma importancia que el joven se interiorice y aleje del mundo concreto: Por otro lado, Hegel piensa que no es necesario que el alumno tenga conocimientos de filosofía en el momento de ingresar a la universidad. Esto se soluciona por medio de la obtención de un certificado de su total inmadurez. Su informe para el ministerio real respecto a la enseñanza de la filosofía contiene parte de su sistema filosófico. Es aquí donde alude al estudio de los antiguos, es decir, a su pensamiento profundo que abarca los aspectos éticos y religiosos, sin pasar por alto la cuestión de la literatura. En lo que respecta a la enseñanza del contenido dogmático de la religión, este sólo debe ser en un modo deísta. Pues si se le enseña de una manera dogmática y no como un asunto histórico se puede perder el pensamiento especulativo. De acuerdo con Hegel la enseñanza de la historia de la filosofía en el gimnasium resulta obsoleta en la medida que solo llena la mentalidad de datos y cosas superfluas.
En cuanto ciencia propedéutica, la filosofía tiene como cometido, de una forma especial, la formación y la ejercitación formal del entendimiento; pero esto sólo puede conseguirlo distanciándose por completo de lo fantástico, mediante la determinabilidad de los conceptos y un modo de proceder coherente y metódico; ella debe procurar aquella ejercitación en mayor medida que las matemáticas dado que no posee, como éstas, un contenido sensible. (Hegel: 1998; 160)
La filosofía en cuanto forma propedéutica ha de llevarnos al cultivo del entendimiento. En cuanto al concepto edificante de la filosofía este tiene que ser desechado, pues no se pretende caer en la concepción metafísica de la misma, ya que de este modo se estaría mal entendiendo la dialéctica, remitiendo al pensamiento a esferas fijas. Hegel no pretende una filosofía edificante sino especulativa. “El cometido de la filosofía debe consistir en justificar ante la inteligencia la realidad sustancial, en captarla y comprenderla mediante pensamientos determinados y de este manera preservarla de desviaciones confusas” (Hegel: 1998; 141)
En el apartado acerca de la posición del Instituto real respecto a los demás institutos de enseñanza, Hegel reflexiona acerca de la urgencia de los padres por que los hijos terminen sus estudios gimnasiales, sin tomar en cuenta la importancia de su formación espiritual y científica. “Por encima de los puntos de vista de esta parte del público que desea para sus hijos la cosecha, sin que hubieran tenido la necesidad de cultivar la tierra y de sembrar, se encuentra situada la mejor parte del público mismo.” (Hegel: 1998; 153)
En lo concerniente al estudio de aquellos saberes que necesitan una práctica más inmediata se les concederá la oportunidad de acudir al lugar de la acción. Tal es el caso, de los estudiantes de ciencias forestales, agricultura, construcciones hidráulicas. Después será necesario dedicarse al estudio teórico: “Pero en la mayoría de los destinos será suficiente, y en muchos casos incluso ventajoso, después de la enseñanza escolar dedicar todavía algunos años a una formación general y a la fundamentación científica de los conocimientos” (Hegel: 1998; 170)
Los Escritos Pedagógicos de Hegel constituyen un proyecto integral dentro de la propagación del conocimiento educativo. Tomar la educación como parte de un engranaje perfecto, resulta una visión de alta jerarquía espiritual. Pienso en Hegel como el pensador que mayor amplitud ha alcanzado dentro del pensamiento de lo humano.
Aprender lo que es educación desde su visión más íntima es un reto a la hora de enfrentarse a la praxis de su teoría. Fortalecer el animo del espíritu con una esencia de lo humano, es lo más importante desde mi perspectiva. Revelar la pasión por el conocimiento científico y filosófico desde cualquier área que nos desenvolvamos. Hegel plantea a la filosofía en el lugar esencial que le corresponde. Y eso es lo que constituye su mayor logro dentro de la educación.
BIBLIOGRAFÍA
Hegel, Georg Wilhelm Friedrich, Escritos Pedagógicos, Fondo de Cultura Económica (FCE), México, 1998, segunda edición, 183 pp.
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DATOS DE LA AUTORA:
Karla Villapudúa (Culiacán, Sinaloa, México, 1979).- Licenciada en Filosofía por la Universidad Autónoma de Baja California (UABC). Directora de Espiral www.revistaespiral.org