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Sobre la construcción sexual del género y las diferencias: La difarencia

La construcción social de los sujetos manifiesta la
construcción sexual binarista entre hombre/mujer; esta construcción
se manifiesta como consecuencia de un judío cristiano que separa lo
bueno y lo malo de manera maniqueísta .El papel de la mujer en la historia
de la humanidad ha sido considerado de manera pasiva, desde la antigua Grecia,
con Aristóteles ya se nos decía : “Entre los sexos, el
macho es por naturaleza superior y la hembra inferior; el primero, debe por
naturaleza mandar; y la segunda, obedecer…” (Aristóteles: 1480:61)

De esta manera, la mujer queda desplazada de un plano “importante”
en el mundo y el desarrollo de la humanidad entera, basta dar un vistazo en
los registros de la historia para darnos cuenta de su ausencia como sujeto
dentro de un mundo público (política, ciencia, filosofía
etc.). Aristóteles mismo ya nos decía que la mujer no razonaba,
argumento suficientemente válido para destinarla y predeterminarla
dentro de una sola función dentro de la sociedad: la procreación.

Bordieu nos dice: “Las facultades, las capacidades y los deberes o cualidades
son atributos masculinos” (Bordieu:2003) con ello la mujer se mueve
dentro de algo creado por lo masculino para ellos en una desvalorización
del otro sexo. Beauvoir percibe esta alteridad en los sexos y por ello afirma
que “la mujer se determina y se diferencia con relación al hombre,
y no éste en relación a ella; la mujer es lo inesencial frente
a lo esencial. El es el sujeto, él lo absoluto; ella es lo otro”
(Beauvoir: 1949:18)
Simone de Beauvoir habla de dos categorías de individuos que han sido
formados en base a un habitus atribuidos por una construcción social
impuesta; sin embargo, actualmente los individuos se han ido multiplicando,
pues ahora no sólo podemos reconocer al hombre y a la mujer, ya que
no podemos hacer a un lado al homosexual, la lesbiana, el transexual, bisexual,
entre otros… Los cuales son un nuevo reto para esta construcción
establecida y que forzosamente implican un sobre-vivencia en comunidad políticamente
diferente.

La construcción a la que nos referimos pues, es esa
construcción que se ha fomentado entorno al deber ser social del hombre
y la mujer de una manera binaria, es decir, esta definición dada entorno
a lo Otro es basado en una visión jerárquica de lo importante
y lo secundario, de lo público y lo privado. “La mujer pasa de
ser definida como lo Otro a convertirse en lo definido por lo Otro”
(Rodríguez: 1989:48) lo otro sería entonces lo masculino. Debemos
retomar y recordar que la mujer vista desde ese plano como objeto no sujeto
muestra un origen en la idea genital y su función de procreación.
“…La parte femenina (…) se pone en la relación genital…
” (Lacan: 1966:704) o sexual que manifiesta sus actividades sociales.

La mujer vista como un sujeto no es más que una determinación:

“El sujeto o el yo nunca se encuentra determinado por
lo biológico hasta tal punto que la historia humana pueda predecirse
o explicarse, como tampoco existe un vector determinista que apunte desde
ciertos fenómenos “naturales” y estáticos, y con
una orientación unívoca, a la experiencia humana. Por otro lado,
el rechazo de este determinismo biológico no se basa en la creencia
de que los seres humanos apenas están determinados sino, más
bien, en la idea de que están excesivamente determinados (es decir,
construidos) por un discurso social y/o unos hábitos culturales.”
(Alcoff:http://www.creatividadfeminista.org/articulos/2004/fem04_estrucultur_01.htm

“Lo femenino se nos presenta a lo largo de la historia,
sometido a dos estrategias diferentes, por un lado aquello que lo niega-lo
recluye, lo encierra- convirtiéndolo en lo otro (…) o bien lo
real: el harén, la casa, la familia…” Las diferencias que
manifiestan el proceso de determinación de lo que es considerado sexual
y por lo tanto socialmente mujer al igual que hombre, manifiesta una creación
de géneros que de alguna manera también ya están dados
y una forma de adaptación entorno a juegos de diferencias que siguen
atribuyendo el poder y la aceptación política (mundo público).
Si recordamos al feminismo como un movimiento político que busca retomar
y adentrar a la mujer dentro del mundo de hombres, nos damos cuenta que esta
defensa a la mujer intenta retomar a ellas como sujetos no pertenecientes
de ese sujeto dominante, sino más bien de una aceptación del
yo como sí mismas y la realización de esto. El feminismo radical
busca esa realización intercambiando el nivel jerárquico entorno
a las capacidades predestinadas a la mujer atribuidas como iguales que las
masculinas o más aún con las mismas capacidades; el feminismo
de la diferencia, busca en cambio esta aceptación de lo femenino como
parte integra dentro de un mundo de hombres que manifiesta la posibilidad
de las mismas características. Por ello, la formación de dichas
diferencias son manifestaciones, también, de una construcción
social dada y predeterminada, es decir, una diferencia política que
ya esta impuesta. Impuesta en la formación del sujeto construido, sea
este hombre o mujer.

“El mecanismo del poder al que nos referimos es aquél
en el que el sujeto se construye a través de un discurso en el que
poder y saber entretejen una estructura coercitiva que hace que el individuo
se retraiga sobre sí mismo y que forzosamente se aferre a su propia
identidad” (Alcoff: http://www.creatividadfeminista.org/articulos/2004/fem04_estrucultur_01.htm)

A una identidad que juega con las diferencias del poder entretejido
(parecido al de Foucault). Hasta este momento esta misma construcción
del sujeto en busca de identidad nos remonta a la ausencia de ellos mismos.
Se reconstruyen en una búsqueda donde se va descubriendo lo establecido
que se a-distancia en la búsqueda que no nos hace más que recordar
un exceso de presencia ausente. “El signo representa al ausencia”
(Derridá: http://personales.ciudad.com.ar/Derrida/la_différance.htm)
El sujeto, es pues, un signo dentro del estudio referido, Lacan afirma la
relación significante/significados dentro de este signo ; el sujeto
como signo muestra sus diferencias entorno a su significación que dan
una función como significado, función conectado a lo social,
el sujeto como sujeto mismo ya no es lo importante. Con todo esto, notamos
pues dos tipos de ver el estado de la mujer, uno de ellos sería el
feminismo cultural que busca esa afirmación de ellas como sujeto y
por otro lado quienes de alguna manera deconstruyen (Derridá ) dicha
formación genérica

“Según Derrida, a las mujeres siempre se las
ha definido como una diferencia sojuzgada por medio de una oposición
binaria: varón/mujer, cultura/naturaleza, positivo/negativo, raciocinio/intuición.
Al respaldar, como las feministas culturales, la existencia de una diferencia
esencial de género, vuelve a conjurarse esta estructura antitética.
El único modo de hurtarse a esta estructura, y de subvertirla, consiste
en apoyar la diferencia total, en ser lo que no puede concretarse o sojuzgarse
mediante una dicotomía jerarquizada. Paradójicamente, se trata
de ser lo que no se es. “(Alcoff: http://www.creatividadfeminista.org/articulos/2004/fem04_estrucultur_01.htm)

En este no ser se reconstruye la diferencia misma, por ello
las diferencias dadas entorno a lo impuesto son diferencias adoptadas por
el sujeto como signo que se ausenta en este no ser, es decir, la diferancia
que Derridá propone es la ausencia sobre producida del movimiento del
juego de las diferencias. Las diferencias son efectos producidos por el poder.
“La diferancia designa la causalidad constituyente productiva y originaria,
el proceso de ruptura y de división cuyos diferentes o diferencias
serían productos o efectos constituidos” (Derridá: http://personales.ciudad.com.ar/Derrida/la_différance.htm)

Sería pues, la diferancia quien juegue en esas diferencias
producidas por los mismos habitus culturales, la que desentrañaría,
deconstruiría a la construcción misma que ya es establecida
por las redes de poder que se manifiestan, es la forma transparente y ausente
del sujeto como signo. Es la ruptura que lleva a la causa de ese proceso del
sujeto construido que determina una función como significado que constituye
el binarismo que históricamente se impone. Difiriendo por medio de
la diferancia esta deconstrucción que reconstruye a uno en otro. “Lo
otro diferido, el uno que difiere del otro. El uno es el otro en diferancia”
(Derridá: http://personales.ciudad.com.ar/Derrida/la_différance.htm)

La otra deja de ser el otro y es el uno, igual que el otro o uno deja ese
papel recontruyendo un nuevo juego. Bueno o malo ¿quién sabe?
Pero al fin y al cabo ¿Qué es bueno? ¿Qué es malo?
Va! Dejémonos de juicios morales.

Bibliografía
Aristóteles (1ra.ed.1480) (1998) Política, Ed. Porrua: México
Bourdieu, La dominación masculina, http://www.2.udg.mx/laventana/libr3/bourdieu.html.
Fecha de visita: 08/05/03

Beauvoir, Simone (1949), El segundo sexo, Ed. Sudamerica:
Buenos Aires

Rodríguez, Magda, Rosa Maria (1989) La sonrisa de
Saturno (Del futuro mujer al futuro transexual y La seducción de la
diferencia) ,Ed. Anthropos (editorial del hombre): Barcelona.

Lacan, Jaques (1966), Escritos 2, (…Sobre la sexualidad
femenina ) Ed. Siglo XXI : México

Alcoff, Linda: Feminismo Cultural (vs) Post-estructuralista
http://www.creatividadfeminista.org/articulos/2004/fem04_estrucultur_01.htm

Derridá: La Diferancia,
(http://personales.ciudad.com.ar/Derrida/la_différance.htm)

http://es.wikipedia.org/wiki/Deconstrucci%C3%B3n

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