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Especulativa sobre algo nombrado Tijuana

Me pregunto, de ¿qué
manera es posible hacer una introducción del discurso posmoderno
a los confines de una territorialización de la existencia
mutable, excéntrica, ilocalizable, bajo la denominación
“Tijuana”? Se disimulan tantos aconteceres, dentro de
este modo de ser en el mundo, que resulta un atrevimiento tratar
de limitar una “realidad” al modo de “colef”
para caer en lo que Octavio Paz concibe como moderno: una idealización
más. Pues, es desde este tipo de pensamiento, donde el principio
de causalidad resulta absurdo, inexistente, acabado.[1]

Para luego sumergirnos en un enfoque
de la conciencia que no tiene dirección alguna, resultado
de los distintos acribillamientos en los que la mente occidental
se ha castrado a si misma por medio de una lógica líneal.
Tratar de esbozar a Tijuana desde una perspectiva circular, presupone
la creación de un lenguaje del “afuera” sin pretensión
alguna. Sin embargo, pienso en la longevidad imaginaria que nos
posee en esas noches en las que no pretendemos nada, sino sólo
dejarnos seducir por la tierra que emancipa nuestra percepción,
en esos instantes en donde hemos aniquilado el tiempo. Derrida:
“El tiempo es, pues, el concepto puro concibiéndose
a sí mismo, y se cumple, como desaparición del tiempo”

(Derrida: 1994:32)

Eso es posible en Tijuana, si así
denominamos el espacio en donde la caída se hace posible
desde una perspectiva, que trata reconstruirse a sí misma
despojando a la objetividad de todo esencialismo posible. Otra vez
Derrida:

Mira bien esta tarjeta, es una reproducción

Te digo en secreto este

aforismo solemne y sentencioso:
¿acaso no empezó todo entre nosotros con una

reproducción? Sí,
y al mismo tiempo nada es más sencillamente falso, he ahí
la tragedia.

Recuerdo casi de memoria lo que
me escribiste la primera vez: “Escoger la tarjeta postal es

para mí una huida que, al
menos, le ahorrará a Ud. la literatura demasiado abundante
que

tendría que haber soportado
si me hubiera atrevido a hablarle de

.” Le apostamos a la tarjeta

postal antes que a la literatura,
la inadmisible literatura. (Derrida: 1990,9)

Esta huida se conglomera en una
tarjeta postal, que se hace posible en este espacio-ciudad. Muchos
hemos llegado aquí, para salvarnos de una frustración-confusión-vació.
Deseo de aniquilar la vacuidad que pesa. Una vez que nos damos cuenta
que esa vacuidad no se nulifica sino que se reconcilia con lo ligero,
hemos llegado a conocer la mágica Tijuana. Tal vez, es por
el exceso de contaminación mental, pues se saturan los rizomas
atmosféricos, con sentimientos de reconciliación:
búsqueda del brillo. Entre tanta neurosis esparcida, en la
ciudad mas vituperada del mundo, brillan las áureas. No podemos
negar el éxtasis que hemos experimentado en este confín
del universo. Así en lo más sucio, en lo más
oscuro, allí esta el claro.

No veo nada terrible en Tijuana.
Disculpe el autor del libro, Tijuana la horrible. Aparece Zizek:
“La apariencia en el sentido simple de la ilusión,
la representación imagen, falsa/distorsionada de la realidad
(el lugar común de que “las cosas no son lo que parecen”…”

(Zizek: 2001, 214). Maya- Tijuana. Virtualización excentrica
de una sensibilidad, que lucra con la distracción de los
sentidos, para evaporarse torpe y descaradamente a un arraigamiento
de la frontera. La frontera es la máxima representación
del simulacro. Muerte de la ontología. Pulverización
desterrada de un tipo de cuerpo que pretende lograr un poco de realidad,
a partir de su adhesión a modos de vida ultra-capitalistas.
Dicen en la tv: “Lo peor es que la gente no lee los periódicos,
y no se dan cuenta de los peligros de la frontera”.
Sin
saber, que toda esa sintomatología del abandono de la tierra
es una cuestión espiritual, es la perdida del asombro por
lo sagrado. Es la desmesura que provoca la indigestión del
maya. Por eso, salen corriendo, con la mentira del progreso económico.
Además es la falta de amor, en el sentido en como lo entiende
Nietzsche, esto es, más allá del bien y del mal.

Ahora, pretender aplicar la deconstrucción
a esta tipología ciudad, sin categorizarlo en un tiempo y
espacio posible sería retornar a lo mismo. ¿Cómo
circularizo Tijuana?. En las calafias quizá, con su cosmogonía
de un transito repetitivo que posee situaciones de vidas en donde
cada uno de los personajes crea su propia historia “fronteriza”.
Últimamente circulan estos transportes urbanos con leyendas
como la siguiente: “no se nada”. Tengo la fotografía
se la puedo mostrar (Ver anexo). Es el cinismo del calafiero, de
una manera instintiva, pues no creo que sepa de la existencia de
Sócrates.

Y la hecatombe de la previsión
se viene abajo, en cada una de esas actuaciones, donde su modo de
ser en el mundo se encuentra invadido por una estética “bricolage”
que en términos de Strauss es: “…..” En
consecuencia, se fija la atención en toda esa falta de proyección
a manera del incumplimiento del proyecto. Pues la “morada
del ser” se va gestando al azar sin planeación alguna.

La cuestión es que ese efecto
del bricolage no queda exento de la categorización en lo
que se llama el arte local, dicho termino sólo es posible
en las calafias, en las viviendas con llantas, pedazos de carro
y bicicletas. En el momento en que ese objeto queda presa del museo
pierde su naturaleza transgresora. Strauss no previo eso dentro
de su guerra contra la metafísica. Ya no es el acto puro
del homeless que carece del concepto “bricolage”.

Lap- Bands en Tijuana

El fenómeno de la lap-band,
como procedimiento quirúrgico, es uno de los acontecimientos
que se presentan en la frontera tijuanense, desde una perspectiva
que busca la recuperación o la cura, a través de la
mutación de la imagen corporal.

Un cuerpo que busca la reconciliación
con la carne, como aceptación y reconciliación erótica,
dejándose desaparecer poco a poco a través de una
medicina sumamente capitalista. Pues se promueve, ante todo, una
imagen ligera; para poder acceder al capital de una manera veloz.
El gordo siempre será lento, dislocando la producción
y lo temporal. Aunque, por otra parte, esa gordura solamente representa
un estado del alma, que ni la misma glotonería a logrado
sanar.

Julia Kristeva en Las nuevas enfermedades
del alma reflexiona lo siguiente:

“Habitante de un espacio y
de un tiempo fragmentados y acelerados, suele tener dificultades
para reconocerse una fisonomía. Sin identidad sexual, subjetiva
o moral, este anfibio es un ser fronterizo, un “borderline”
o un “ser falso”.Un cuerpo que actúa, casi siempre
sin la alegría de esta embriaguez factual” (Kristeva:
1993:15)

Los daseins que se dejan abrir
el estomago, para implantarse una lap-band, sufren en exceso. Pero
toda esa laceración, los vuelve felices, después de
tanto vomito. Aprenden a comer poco a poco, dislocando su tiempo,
enfrentándose de este modo a la velocidad del mundo capitalista,
pues tienen que comer y masticar despacio, porque el anillo que
les colocan en el esófago, no permite más entrada
de alimentos, y te produce nauseas, vómitos. El procedimiento
de la lap-band es una de las cirugías más prácticadas
actualmente en la ciudad, aparte de los implantes de senos, liposucciones,
tummy tuck, etc.

Toda esta gente que viene a la ciudad,
se conecta vía Internet, pues existen foros de lap-bands
y cirugías plásticas. Luego viene la competencia,
entre las distintas clínicas por amarrar más cirugías.
Se empiezan a pelear por los gorditos. ¿Quién gana?
Aquel que los hace sentir como en casa, y les dice “honney”,
dándoles un poco de amor. Pues al final de cuentas, es eso
lo que desea un gordito, no es una cuestión de salud, es
una cuestión erótica. Después de todo esto,
viene el procedimiento de quitar toda esa grasa, que se ha quedado
acumulada, una vez que se ha logrado adelgazar. Liposucción.

Por otro lado, el objetivo, también
es la seducción: una seducción por medio del falseamiento
del cuerpo. Pues hay mujeres y hombres que usan dicha operación
quirúrgica para cumplir con el objetivo de poseer a otro
que no los acepta en su morfología actual. Y con el cuerpo
transmutado se sienten atractivos. El plástico les devuelve
esa sensación de seguridad y seducción que antes tenían
en el adormecimiento debido a la ideología. Luego sucede
el fenómeno de la normalización por lo “plástico”,
pues cada día es un suceso socialmente aceptado y ya no es
tan inalcanzable por ejemplo para las mujeres obreras de los Estados
Unidos.

Centros de Rehabilitación
en TJ

Para iniciar este apartado citaré
a Foucault:

El trabajo en las casas de internamiento
toma así su significado ético: puesto que la pereza
se ha convertido en forma absoluta de la revuelta, se obligará
a los ociosos a trabajar, en el ocio indefinido de un trabajo sin
utilidad ni provecho. Es en cierta experiencia de tipo laboral donde
se ha formulado la exigencia —tanto moral como económica,
indisolublemente— de la reclusión. (Foucault: 1964:61)

El centro de rehabilitación, remite a la
búsqueda de un centro, como bien lo dice su nombre. Este
tipo de institución se gesta bajo el ideal de una conciencia
de salvación para los hijos descarriados de la sociedad –aquellos
que no comulgan con la ideología del progreso capitalista-.
El ocio es castigado, puesto que no hay ninguna pragmática
“real”, que justifique la excentricidad del sujeto que
consume sustancias “ilegales”.

En consecuencia no hay centro,
no te rehabilitas te vuelves funcional, te mandan a la calle a vender,
te conviertes en un pequeño comerciante, que satisfaces las
necesidades de una empresa dedicada a llevar por el buen camino
a los individuos adictos a la drogadicción. Por lo que, la
rehabilitación es un mito, si se entiende la rehabilitación
como adaptación al sistema, no hay ninguna salud mental,
eso es una ficción.

Esto significa, que dicha institución
en esencia tiene una complicidad con el pensamiento metafísico
en cuanto se busca tener un punto de referencia o partida para organizar
toda la forma de acercarse a la realidad. Y ese centro es el mismo,
una coincidencia representativa, que como se sabe tiene un estrecho
vinculo con la religión como dice Alan Badiou, ambas tienen
una búsqueda hacia la verdad. El centro de rehabilitación
funge bajo la misma perspectiva que las instituciones religiosas.
Amortiguamiento para una pseudos-cura existencial.

Por otro lado, hay que tomar en
cuenta que un drogadicto de high class jamás será
nombrado drogadicto por el contrario es un enfermo: un adicto a
las sustancias. Hay adictos socialmente aceptados y adictos inaceptados.
Por ejemplo las personas que consumen antidepresivos para poder
funcionar socialmente y no dejarse caer por el estress o pánico
existencial. Aquí es donde entra papi Marx. jaja.

Conclusión:

El Tao que puede ser nombrado no
es el verdadero Tao.

Es interesante tomar en cuenta,
como en días pasados, se pretendió legitimar el uso
de drogas en esta ciudad. ¿Qué significa ese tono
de normalidad por parte de las autoridades? .

[1] Citar a
Octavio Paz es contradictorio. Pero en eso pensé, en la contradicción,
por eso decidí no aniquilarlo del texto aunque no tenga coherencia.

BIBLIOGRAFIA

Derrida, Jacques. LA TARJETA POSTAL
de Sócrates a Freud y más allá. Edición
Electrónica de www.philosophia.cl / Escuela de Filosofía
Universidad ARCIS.

Derrida,Jacques. Tiempo y presencia,
(Ousia y gramme)
Edición Electrónica dewww.philosophia.cl / Escuela
deFilosofía Universidad ARCIS.

Foucault, Michel. Historia de la
locura en la época clásica I. Primera edición
en francés, 1964

Zizek Slavoj. El espinoso sujeto.
Buenos Aires, 2001, Paidos.

Kristeva Julia. Las nuevas enfermedades
del alma.

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